Calcular la pena inferior y superior en grado

En el blog de hoy queremos hablar del cálculo de las penas privativas de libertad. El sistema jurídico se sustenta en la premisa fundamental de garantizar la justicia y equidad en la aplicación de las leyes. En este contexto, el cálculo de penas representa un elemento crucial para asegurar que las sanciones impuestas a los infractores sean proporcionadas a la gravedad de sus acciones. Por ello, en este artículo se van a analizar numerosos conceptos penológicos, entre los que destacan la pena inferior en grado, la pena superior en grado, la pena en su mitad inferior y superior, así como los métodos para calcularla.

El artículo 66.1 del Código Penal determina aquellos supuestos en los que debe operar la pena superior en grado, la pena inferior en grado, así como sus variantes en la mitad superior y en la mitad inferior siempre que se trate de un delito doloso. Este artículo proporciona un marco normativo que guía la imposición de penas en función de las circunstancias específicas de cada caso. Asimismo, en su apartado segundo establece que, para delitos leves y delitos imprudentes, no se rige por las normas determinadas en el artículo 66.

La pena inferior en grado.

En el ámbito legal, la imposición de penas tiene como objetivo principal la retribución justa y la prevención de conductas delictivas; con ese objetivo, el sistema legal establece rangos específicos de penas para diversos delitos, y es aquí donde entran en juego conceptos como la pena inferior en grado y la pena superior en grado.

La pena inferior en grado se refiere a la posibilidad de reducir la sanción dentro del rango establecido por la ley, considerando circunstancias atenuantes que puedan justificar una respuesta menos severa.

En caso de que se presenten dos o más circunstancias atenuantes, o una o varias de naturaleza muy cualificadas (es decir, cuenta con tal intensidad que supera las exigencias mínimas de comportamiento), sin la presencia de ninguna circunstancia agravante, se procederá a aplicar la pena inferior en uno o dos grados con respecto a la establecida por la normativa penal. Esta determinación se realiza considerando tanto el número como a la entidad de las circunstancias del caso.

Pero, ¿cómo se calcula la pena inferior en grado?

El delito de lesiones lleva aparejado una pena de 3 meses a 3 años de prisión, por ello:

Pena base mínima: 3 meses

División entre dos: 3 / 2= 1,5

Resta al límite mínimo: 3 – 1,5= 1,5

La pena inferior en grado iría entonces de 1,5 meses 3 meses – 1 día de prisión. Así, en este ejemplo hipotético, la pena superior en grado para el delito de lesiones estaría en el rango de 1 mes y medio y 3 meses menos un día de prisión.

Pena superior en grado

Por otro lado, la pena superior en grado implica la facultad de aumentar la penalidad cuando existen circunstancias agravantes que justifiquen una sanción más elevada. Cuando concurran más de dos circunstancias agravantes y no exista ninguna circunstancia atenuante, se podrá imponer la pena superior en grado, ubicándola en su mitad inferior en relación con la pena establecida al delito en cuestión. Asimismo, en caso de que se presente la agravante de reincidencia, con la cualificación de que el individuo haya sido condenado de manera definitiva por, al menos, tres delitos contemplados en el mismo título del Código Penal y que sean de la misma naturaleza, se tendrá la opción de aplicar la pena superior en grado. Esta decisión se tomará considerando tanto las condenas previas como la gravedad del nuevo delito cometido.

Pero, ¿cómo se calcula la pena superior en grado?

Siguiendo con el ejemplo anterior:

Pena base máxima: 3 años

División entre dos: 3 / 2 = 1,5

Suma al límite máximo: 3 + 1,5 = 4,5

La pena superior en grado iría entonces de 3 años + 1 día a 4,5 años de prisión. Así, en este ejemplo hipotético, la pena superior en grado para el delito de lesiones estaría en el rango de 3 años y 1 día a 4 años y 6 meses de prisión.

La pena en su mitad inferior y en su mitad superior. 

La pena en su mitad superior e inferior es otra manera de determinarla. En caso de que únicamente esté presente una circunstancia atenuante, la pena a imponer será aquella que se sitúe en la mitad inferior de la establecida por la legislación para el delito en cuestión.

Si un delito lleva aparejado una pena de 1 a 3 años de prisión, la mitad de la pena serían 2 años. Por tanto, la pena impuesta en su mitad inferior sería de 1 a 2 años.

Cuando concurra una o dos circunstancias agravantes y no se den otras circunstancias atenuantes, se procederá a aplicar la pena situada en la mitad superior de la establecida por la ley para el delito correspondiente.

Por tanto, siguiendo el ejemplo anterior del delito con pena de 1 a 3 años de prisión, la mitad de la pena son 2 años. Por tanto, la pena impuesta en su mitad inferior sería de 2 a 3 años.

El cálculo de penas en el ámbito legal es un proceso que se rige por principios de proporcionalidad y justicia. La legislación establece pautas específicas, como las contempladas en el artículo 66 del Código Penal, para determinar cuándo aplicar la pena superior o inferior en grado, así como en su mitad superior o inferior. La presencia de circunstancias agravantes o atenuantes, y su evaluación cuidadosa por parte de los tribunales, juegan un papel fundamental en la individualización de las sanciones. De esta manera, se busca garantizar que las penas sean proporcionales a la gravedad del delito y a las circunstancias particulares de cada caso. En última instancia, la aplicación justa y equitativa de las penas contribuye a fortalecer la integridad del sistema legal y a asegurar que la pena sea acorde con la naturaleza de las transgresiones cometidas.

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Andrea del Rey Romero
Abogada en Abogados Gil Lozano | 912 30 14 52 | + posts

Abogada ejerciente con especialización en Derecho Penal y Derecho de Familia. Grado en Derecho por la Universidad de Granada y Máster de acceso a la abogacía de la misma institución.

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