CÓMO RECONOCER A UN HIJO O IMPUGNAR LA FILIACIÓN

La filiación es definida como aquella relación surgida entre progenitores e hijos, y de la cual se derivan una serie de derechos y obligaciones que la conforman, asimismo, de la filiación se derivan los apellidos que tiene una persona, derechos como alimentos o derechos sucesorios, etc. En nuestro Código Civil se regula en los artículos 108 y siguientes.

Nuestro Código Civil distingue entre la filiación matrimonial y no matrimonial -siendo esta primera la que tiene origen en el matrimonio y la segunda, la que tiene su origen fuera del matrimonio- y la filiación por naturaleza o por adopción, en función de la base biológica de la filiación. Desde la Ley 11/1981, de modificación del Código Civil en materia de filiación, patria potestad y régimen económico del matrimonio se equiparan en derechos y obligaciones a los hijos cuya filiación se ha determinado por naturaleza o por adopción, y a los hijos provenientes del matrimonio con aquellos nacidos fuera del matrimonio. Se da cumplimiento de esta forma al mandato constitucional que impone tanto el artículo 39 CE, en cuyo apartado segundo obliga a los poderes públicos a asegurar y proteger la integridad de los hijos, “iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación.” Así como el artículo 14 CE, que impone, de forma más genérica, un deber de igualdad en tanto que propugna que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Por lo que, desde 1981, se equipara en derechos y obligaciones a todos los hijos respecto de sus progenitores, con independencia del origen que haya originado la filiación.

En cuanto a los modos de acreditación de la filiación, es decir, manifestar que el hijo de una persona el artículo 113 CC establece los siguientes: la filiación se acredita mediante documento o sentencia que la determina legalmente, por la presunción de paternidad matrimonial y, a falta de los medios anteriores, por la posesión de estado, en la cual nos detendremos en este momento.

¿Qué es la Posesión de Estado?

La posesión de estado en la filiación es un estado aparente de que el hijo es de esa persona y se determina por una serie de factores externos que hacen presuponer a terceros de buena fe que existe una efectiva relación de filiación.

Los tres elementos clásicos fijados por la jurisprudencia para reconocer la filiación son los siguientes: Sintetizados por la STS 267/2018, mencionada por la STS 558/2022, que analizamos en este caso-:

nomen el uso del apellido o apellidos de aquella persona que dice ostentar el título; esto en derecho se llama tractatus

Los afectados por dicha relación han mantenido una relación afectiva propia de padre e hijo

La fama es decir que la sociedad crea que efectivamente son padre e hijo.

No obstante, la STS 558/2022, establece que, en supuestos de filiación extramatrimonial, no sería necesario el nomen en sentido estricto “pero sí resulta absolutamente imprescindible el tractatus, es decir, actos de atención y asistencia al hijo que comporten el cumplimiento de la función propia de padre, e igualmente es necesario que concurra la fama, una exteriorización constante de la relación de estado, de modo que conformen una apariencia de filiación creada por el ejercicio constante de sus potestades y deberes.” (STS 558/2022, de 11 de julio, FJ 6). Dando a entender el Tribunal Supremo que, si existe una relación afectiva propia de un vínculo paternofilial tanto entre ellos (tractatus) como para la sociedad (fama) se considera que ese menor es hijo de la persona que así lo va indicando a terceros.

Por lo que respecta a la acción de reclamación de filiación, es decir, cuando se ejerce una acción para que una persona sea considerada padre de un hijo, ostentan la legitimación, conforme al artículo 131 CC, cualquier persona que acredite un interés legítimo para que se declare por la constante posesión de estado, salvo que contradiga otra filiación legalmente determinada. Esto es, el Codigo Civil hace prevalecer la filiación establecida por ley a la posesión de estado.

Y para concluir, por lo que incumbe a la prescripción, la acción de filiación no matrimonial para el hijo es imprescriptible mientras que los progenitores cuentan con un plazo de un año a contar desde que tuvieren conocimiento de los hechos base de su reclamación (art. 133 CC). La acción de filiación matrimonial es imprescriptible, tanto para progenitores como para hijos (art. 132 CC).
En conclusión, todos los hijos son iguales en derechos y deberes, con independencia de su filiación, ya que dicha igualdad fue proclamada, como ya hemos visto, desde la propugnación de la CE en 1978. Por otro lado, la posesión de estado de hijo de alguien exige principalmente una relación afectiva entre los afectados por la misma que sea reconocida socialmente.

Desde Abogados Gil Lozano esperamos que os haya sido de utilidad este post y como siempre estamos aquí para ayudarte

Yolanda Gil Lozano
Abogada Matrimonialista en Abogados Gil Lozano | 912 30 14 52 | Web | + posts

Licenciada en derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, Abogada especialista en derecho de familia, herencias, directora del despacho, máster en mediación, arbitro titulada y profesora honorífica de la Universidad Autónoma de Madrid.

Scroll al inicio